Las hojas de un árbol muriéndose en la Plaza de Santa Ana, Madrid. 17 de julio de 2025

Madrid, 17 julio 2025

Hoy en día se pueden contar seis árboles plantados hace poco que se están muriendo en la recientemente reformada Plaza de Santa Ana. También hay numerosas plantas marchitas y maceteros vacíos que se están usando como ceniceros improvisados tras la tala en marzo de 47 árboles en la plaza para dar paso a un aparcamiento pagado por un hotel de lujo.


Tal como informa elDiario, “el Ayuntamiento no llegó a considerar ningún estudio de alternativas que optara por una solución con menos daño a la vegetación.”

La vicealcaldesa de Madrid y alcaldesa en funciones, Inma Sanz, afirmó ese mes que habría 60 árboles en la plaza tras las reformas, mientras el alcalde José Luis Martínez-Almeida aseguró inicialmente que solo iban a quitar cuatro o cinco árboles de la plaza.

El pasado miércoles, Ecologistas en Acción denunció la tala de “más de cuarenta ejemplares de Acacias del Japón, árboles de sombra y gran porte, en el Paseo del Pintor Rosales.” Según la organización, “esta actuación se ha llevado a cabo sin ningún tipo de explicación previa por parte del Ayuntamiento de Madrid.”

Maceteros vacíos en la Plaza de Santa Ana, Madrid. 17 de julio de 2025.

En respuesta, la periodista Rosa M. Tristán, que ha escrito artículos para El País, como Ola de calor en el lugar más frío del planeta: qué significa que haya 40 grados de más en la Antártida, publicó en Twitter o X,

Tristán no es la única que sospecha que el calor puede estar utilizándose como herramienta para la gentrificación. En un hilo de Reddit sobre un reciente artículo del diario The Guardian retitulado Madrid’s summers can be brutally hot. So why are so many of our trees being chopped down?el usuario bbohblanka escribe: “Hacer el centro lo más inhóspito posible parece ser el objetivo. Mantener alejados a los sin techo y a los turistas caminando.” Otro usuario cita Big Yellow Taxi, una canción de Joni Mitchell:

Según el Urban Heat Snapshot, un informe sobre las variaciones de temperatura en ciudades de todo el mundo, la capital española experimenta un aumento de 8,5 grados en las zonas urbanas en comparación con los entornos rurales y las zonas verdes, como el Parque del Retiro. Arup, la consultora que elaboró el informe, explica que esto se debe al efecto isla de calor urbano, que, de acuerdo con la NASA, “tiene que ver con la capacidad de las superficies de cada entorno para absorber y retener el calor”, lo que provoca grandes fluctuaciones de temperatura dentro de las ciudades.

Conforme a un artículo de Reuters titulado The floor is lava: How surfaces add to the misery of heat waves, materiales como el asfalto y el cemento son capaces de absorber el 95% de la energía del sol, y estas superficies luego transfieren su calor al aire que las rodea.

Los autores del Urban Heat Snapshot afirman que “los estanques, lagos, árboles, hierbas, suelos y otras superficies que permiten que el agua penetre en el suelo deben ser vistos como infraestructuras vitales, esenciales para ayudarnos a adaptarnos al cambio climático.” Además, explican que los habitantes de los barrios más pobres tienen menos opciones para protegerse de la exposición al calor debido a la falta de aire acondicionado y de espacios verdes, que suelen limitarse a grandes parques alejados de donde vive la mayoría de la gente.

En reacción a la denuncia de Ecologistas en Acción, Sanz dijo el jueves pasado que la tala se debe a decisiones “avaladas” y “técnicas” al entender que “las condiciones del arbolado no son las adecuadas.”

El mismo día, Reyes Maroto, portavoz del PSOE, explicó que, aunque Madrid haya recibido la distinción de ‘Ciudad Arbórea’ por parte de las Naciones Unidas, eso no sirve de mucho si “hay una concentración de masa arbórea en espacios muy concretos.” Según Maroto, es importante que “renaturalicen las calles” y que todos, “independientemente de donde vivan, puedan tener árboles en sus calles.”

El pasado viernes, tres meses después de una tala presuntamente encubierta en el bosque del Parque de Montecarmelo, Ecologistas en Acción afirmó que “el 84% de los árboles afectados están muertos o muriéndose.” Según la organización, la “mitad del total de 207 árboles se talaron directamente; la otra mitad formó parte de un trasplante de paripé que incumplió los estándares mínimos para garantizar su supervivencia.”

Y en 2022, cuando se puso en duda la falta de árboles y zonas verdes en Sol tras la reforma de la plaza, se citó a fuentes municipales que aseguraban que agentes de la policía del distrito Centro pidieron que la plaza fuera lo más abierta posible, ya que las macetas podían ser utilizadas para esconder droga.

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